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La fuerza de la izquierda y su debilidad electoral: Reflexión profunda sobre las elecciones europeas

Martes, 9 - Junio - 2009 · Dejar un comentario

La alta abstención no permite sacar conclusión alguna, pero la crisis de la izquierda parece más relevante que la crisis económica a la hora de valorar los escasos votos emitidos.

Los resultados de las elecciones europeas son, a primera vista, decepcionantes para la izquierda. Las elecciones dibujan una europa dominada por la derecha, con destacada presencia de la extrema derecha. Pretender edulcorar esta realidad o celebrar tibios avances particulares es un ejercicio de autocomplacencia que sería mejor dejar a las ejecutivas de los partidos profesionales, verdaderos expertos en escudriñar la estadística en busca de victorias parciales que soslayen la evidencia de la derrota. Victorias que lo son más de la propia estadística y del arte asociado a la misma, la manipulación interpretativa; Desciende la caída, se consolida el suelo electoral, baja pero menos, pierde pero poco, etc, etc, etc.

No es la autocomplacencia el objetivo de esta reflexión, sino acotar el resultado electoral a su justa medida, contextualizarlo y no extrapolarlo a interpretaciones más amplias dónde las votaciones tienen poco que decir.

Para ello, lo primero que hay que tener en cuenta es la representatividad de los resultados sobre el pensamiento e ideas de la población europea. Con una abstención del 57,06 % simplemente podemos decir una cosa; no tenemos datos. Cualquier sociólogo sabe que sin un índice de respuesta alto cualquier resultado carece de la más mínima objetividad científica y por lo tanto no es interpretable. Por ello los encuestadores, cuando preguntan por el voto, no se conforman con el voto directo (los que afirman que votaran por alguna candidatura), sino que extrapolan la supuesta intención de los votantes de todo tipo de indicios, el llamado voto indirecto (a quien votó la pasada elección, quién prefiere que gane, dónde se sitúa ideológicamente, como valora a los líderes políticos, etc).

La abstención, por tanto, anula la racionalidad de cualquier interpretación de los resultados más allá del objetivo único de una elección; asignar escaños a representantes. La propia abstención es además interpretable, pero tampoco poseemos datos que avalen realmente cualquiera de las lecturas que se puedan hacer de la misma. Las hay para todos los gustos; desde la izquierda se interpreta a veces como una deslagitimación del sistema político mientras que desde el estatu quo se interpreta como un consentimiento implícito del orden existente. Ambas tienen algo de realidad pero mucho más de deseo de ratificar los postulados personales previos. Lo único que realmente podemos decir es que no podemos decir nada. Quizás la famosa frase socrática “sólo sé que no sé nada” no tenga el sentido filosófico que se le atribuye y sea sólo el resultado del análisis de Sócrates sobre alguna votación en el ágora con alto porcentaje de abstención.

Tener en cuenta la abstención como el dato principal, sobre todo cuando representa la opción mayoritaria, no impide tratar de escudriñar el resultado de los votos válidos. Pero para ello hay que tener en cuenta también las diferentes actitudes y motivaciones para el voto. Si todos los votantes dieran a su voto el mismo sentido sería fácil interpretar los resultados, pero resulta que algunos votan lo que prefieren, otros lo que creen que tiene posiblilidades (voto útil), otros votan contra lo que no quieren (voto de castigo), algunos votan un programa completo y otros una medida particular, muchos votan por identificación étnica, de género, profesional, etc. Para más complicación, en unas elecciones europeas el voto depende en gran medida de las circunstancias y los contextos estatales y, además, de si la intención de los votantes es realmente elegir un parlamento europeo o mandar un mensaje a sus propios parlamentos estatales. En definitiva, sabemos lo que se ha votado pero no podemos saber nunca por qué.

Por último la sensación de éxito y fracaso depende muchas veces de la asignación de escaños. En estas elecciones en el Estado Español se elegián 50, en las pasadas y en las próximas 54. Imaginemos la interpretación que muchos harían si alguno de esos 4 escaños hubieran recaido en las opciones la izquierda real. Con los mismos votos, la sensación sería otra.

Pero hay otro hecho que creo destacable en la relidad del voto. Votar no es opinar sobre un programa, unas ideas, o unas propuestas. Es traducir esas ideas generales en el apoyo a una candidatura, y para ello hace falta en primer lugar tener más o menos claras esas ideas y por último elegir una candidatura que las represente, si es que la hay. De esta interpretación, tan subjetiva como la que más, extraigo una reflexión que puede ayudar a explicar la contradicción de la victoria de los gestores del sistema en un momento de crisis profunda del sistema que estos promueven.

La crisis económica no es el contexto fundamental para interpretar los resultados, sino la crisis de la la izquierda. Una crisis que no debe ser entendida como debacle de un modelo sino como la reorganización, reinterpretación o reconfiguración de la izquierda europea. Veamos un ejemplo.

En Francia ha habido dos huelgas generales contra la crisis económica y las medidas del gobierno de Nicolas Sarkozy. Ambas huelgas generales han tenido el apoyo mayoritario de la población. En tiempos recientes Francia a sido el obstáculo de medidas neoliberales como el Contrato de Primer Empleo (CPE) o la Constitución europea, que han encontrado en este país un rechazo sin precedentes, saliendo victoriosa la oposición a estas medidas. Sin ánimo de euforia, me atrevo a decir que en Francia tenemos a la izquierda más fuerte de Europa. Pero, ¿no ha ganado abrumadoramente la derecha?. Pues claro que sí, no podía ser de otra forma. La fuerza de la izquierda francesa tiene su lado positivo en la capacidad de movilización social. Pero el profundo debate y la reconfiguración de la izquierda real en Francia tiene un efecto negativo en su capacidad de representación electoral que explica la aplastante victoria de la derecha.

El propio Partido Socialista se haya dividido entre los centristas o socioliberales de Royal y la socialdemocracia tradicional de Aubry llamada también miss 35 horas. La división viene de lejos y tuvo su último episodio en el referendum de la Constitución europea que produjo fisuras en el buró socialista y entre este y su electorado que mayoritariamente votó en contra de la Constitución y en contra de los dictados de la cúpula del partido.

A su vez surgen nuevos referentes como Europa Ecológica -con Dani “el rojo” o José Bové-, se reconstituye la Liga Comunista Revolucionaria en el Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot y el histórico Partido Comunista Francés se alía con otros grupos en el Frente de Izquierdas.

La conclusión de estos movimientos no es la simplista “división de la izquierda”, es algo mucho más profundo, es el debate y la reconstitución de la izquierda francesa. Si sólo fuera la división, los partidos de izquierda sumarían el 45,3% de los votos mientras la derecha tendría el 47,3%. La derrota sería ajustada, pero este consuelo nunca justificaría mi impresión anterior de que en Francia existe hoy día la izquierda más potente del continente. Es más, si así fuera, el panorama sería aún más pesimista ya que el aladid de la izquierda no llegaría siquiera a ganar por la mínima a la derecha. Podemos retocar esta interpretación de la división de la izquierda como factor explicativo basándonos en que el conjunto es más que la suma de las partes. Según esta idea, una izquierda francesa que se presentara unida conseguiría mucho más que el 45% de votos obtenidos por separado por las candidaturas que compondrían esta supuesta unidad. Pero además de ser ridícula la unión en un mismo partido de Royal y Besancenot, la división interna podría ser aún más perjudicial que la división externa de las candidaturas.

En Francia, como ejemplo ilustrativo, lo que existe no es ni un dominio de la derecha ni una división de la izquierda. Exite una reflexión profunda en el seno de la izquierda que se manifiesta ante todo en un cuestionamiento de la socialdemocracia imperante en europa desde la caída del bloque soviético. Es el modelo de la supuesta izquierda lo que está en decandencia. Ello explica la crisis general de la izquierda, pero entendiendo el término crisis como punto de inflexión. Un momento en el que lo viejo no acaba de desaparecer mientras lo nuevo no termina de presentarse. Y este punto crítico es la mejor plataforma para la arrolladora victoria de la derecha. Una victoria que debe alegrar a los neoliberales y conservadores pero que debería preocuparles si son capaces de ver más allá. Si atisban el resurgimiento de una izquierda combativa que ya ha demostrado su capacidad de movilización social pero que aún no ha encontrado un referente electoral.

Más allá de Francia, la crisis del modelo socioliberal se retratata en la cuna de la socialdemocracia mundial y en el referente histórico de la misma. EL SPD alemán ha obtenido los peores resultados de su historia. Si estamos de acuerdo en que la socialdemocracia ha dominado europa desde los años de la posguerra fría hasta los noventa, el hundimiento de su buque insignia debe llevar a una reflexión profunda sobre la situación de la izquierda socioliberal o socialdemócrata, que no es toda la izquierda y que mejor podría decirse que ni siquiera es izquierda.

Esta reconfiguración de la izquierda no se limita al continente europeo. Las movilizaciones contra la globalización neoliberal son otro síntoma. Masivas protestas pero aún pocas propuestas. La izquierda global se ha presentado en público y luego se ha retirado porque cuando ya tenía la palabra, aún no sabía que decir. En América Latina ya se atreve a decir algo. Como no sabe exactamente el qué, se limita a decir lo que siempre ha dicho pero modernizándolo, como refleja el término “socialismo del siglo XX”, que igual podría llamarse “socialismo 2.0”. Nada nuevo diría, salvo que es nuevo.

En resumen los resultados electorales no pueden interpretarse más allá del objetivo de unas elecciones; la asignación de cargos públicos. La mayoritaria abstención no permite siquiera intuir una opinión general de los votantes. Y el dominio aplastante de la derecha electoral tampoco puede extenderse a un dominio absoluto de la derecha social.

Desde la caída del bloque soviético la izquierda entró en una profunda crisis. Aún la socialdemocracia tradicional, aquella que nacionalizaba empresas y que construyó el Estado de Bienestar, pudo paliar el declive de la izquierda edulcorando su recesión con medidas parciales y discursos falsificados. Pero el modelo socioliberal, el apuntalamiento del sistema capitalista sin cuestionar para nada sus cimientos, no podía durar mucho tiempo. Era un modelo víctima de su enorme contradicción y acabó supeditado de manera absoluta a la lógica csapitalista. La crisis socialdemócrata, la globalización neoliberal y la crisis del Estado del Bienestar dieron alas al absoluto dominio neoliberal de 90. Hoy, el dominio neoliberal se muestra más fuerte que nunca en el terreno electoral, pero esto no es más que un espejismo.

La izquierda real se ha retirado del combate y en la retaguardia debate la próxima estrategia de ataque. Mientras, deja terreno a la derecha para ocupar posiciones en el campo de batalla. De esa nueva estrategia y de su éxito o fracaso depende que el mapa actual de Europa sea el de una guerra de trincheras -dominando la derecha gran parte del campo de batalla- o que esta situación sea sólo la instantánea de una guerra relámpago y por tanto poco pueda decirnos de la situación real de las fuerzas combatientes.

Pero ojo, ni hay motivos para el pesimismo absoluto, ni hay por supuesto motivo alguno de alegría. Lo que si hay es un motivo de preocupacíon y este no es tanto el dominio de la derecha europea como la irrupción de la extrema derecha. Ni el neoliberalismo ni la socialdemocracia están en condiciones de afrontar la actual situación, independientemente de sus contrapuestos resultados electorales. Pero en esta época de crisis, si la izquierda real tarda demasiado en pasar del debate a la propuesta, el espacio está minado para las respuestas fáciles y simplistas del fascismo. No olvidemos que la crisis del 29 precedió a la instaruración del nacismo, el fascismo y en nacionalcatolicismo.

La izquierda está en fase de reconstitución. Una fase de debate en la que es aparentemente débil pero que si se resuelve de forma favorable puede resultar en la recuperación de las energías y fuerzas de una izquierda realmente combativa. Eso sí, la historia es muy lenta, a veces tanto que desespera, y si el debate no se aborda con paciencia pero con agilidad, esta desesperación puede dar via libre a propuestas desesperadas como el fascismo.

La izquierda no se ha hundido en estas elecciones porque está retirada de la arena electoral. Está reflexionando, debatiendo y preparando su próxima estrategia. El primer paso es recuperar la calle pero algún día el debate debe terminar en conclusiones que avalen una propuesta electoral solvente. Entonces podremos medir la situación de fuerzas en Europa. Mientras tanto, ojo al fascismo.

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Cuando el cuarto poder quiere ser el primero

Jueves, 21 - Mayo - 2009 · Dejar un comentario

TVE se posiciona en contra de la obligación de emitir bloques informativos electorales proporcionales a la representación parlamentaria.

La segunda edición del Telediario de TVE de ayer recogía una información sobre la denuncia de la Asociación de Prensa de Madrid, el Colegio de Periodistas de Cataluña y el Colegio Profesional de Periodistas de Galicia, “que también apoya el Consejo Informativo de TVE” sobre lo que ellos califican una imposición de “bloques electorales”.

La información comenzaba con la locución del presentador, Lorenzo Milá, que exponía que los medios de comunicación y en especial las televisiones públicas estaban “obligadas a cumplir a rajatabla un tiempo y un orden que marca la JEC de acuerdo con los resultados electorales de los partidos políticos”. Con esta denuncia, que daba paso a una serie de durísimas críticas contra la obligación de emitir “bloques electorales tasados y cronometrados”, quedaba claro el mensaje de fondo.

Las asociaciones denunciantes y el Consejo Informativo de TVE, consideran que son los únicos depositarios y guardianes de los derechos a la información recogidos en el artículo 20 de la Constitución vigente. Es más, consideran que “sus” derechos están por encima de los derechos amparados en el texto, por encima del poder legislativo que mediante la Constitución y otras leyes dictamina esta obligación, por encima del poder ejecutivo encargado de hacer efectiva la misma y por encima del poder judicial, en este caso la Junta Electoral Central que ejerece de alguna forma esta labor en temas electorales. La prensa o el “cuarto poder”, llamada así de forma informal ya que a diferencia de los tres poderes clásicos no hay ningún estatuto jurídico que le otorge esta facultad, pretende posicionarse como superior a todos los poderes, como el primero, como el único poder legítimo.

Es curioso que no sólo resalten que la ley sea una imposición, como todas las leyes, sino que Lorenzo Milá denuncia la obligación de “cumplir a rajatabla”. El colmo de los desmanes. No sólo pretenden obligarles a cumplir una ley, sino que además deben cumplirla “a rajatabla”, sin dejarles si quiera saltarsela un poquito, coquetear con la ilegalidad, delinquir aunque sólo sea un ratito. Curiosa percepción jurídica la del derecho al delito.

Pero sigamos desgranando las declaraciones contenidas en la noticia. Lorenzo Milá afirma que “esos criterios (la obligación de bloques electorales tasados) no son periodísticos y atentan contra la libertad de información”. Luego la voz en off de una reportera continúa afirmando que “este sistema no sólo pone trabas al trabajo de los periodistas sino que vulnera el derecho de los ciudadanos a una información libre y plural”.

Es decir, para TVE y las asociaciones denunciantes, son los periodistas los únicos depositarios de los derechos a la libertad de expresión e información. Es más, no sólo son los únicos amparados por estos derechos sino que a ellos corresponde de forma exclusiva incluso legislar sobre los propios derechos que les amparan. Vienen a decir que todo lo que tenga que ver con la libre expresión e información debe ser regulado por ellos mismos con sus propios “criterios periodísticos”. Algo parecido a pretender que sean los profesores los únicos legitimados a regular el derecho a la educación. Pero eso sí, no vaya a parecer que su actitud es corporativista, resaltan que “se vulnera el derecho de los ciudadanos a una información libre y plural”. Precisamente la única ley que obliga a respetar la pluralidad informativa dando derecho de acceso a los medios públicos al menos a los partidos con representación parlamentaria y sólo durante la campaña electoral, supone un ataque a la pluralidad según estos “criterios periodísticos”. Asombroso.

Pero sigamos porque -si aún tenemos capacidad de asombro- las declaraciones de las asociaciones de la prensa prometen dejarnos con la boca abierta, el único derecho de “expresión” que aún no pretenden monopolizar los periodistas profesionales.

Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, afirma que esta ley “es un disparate que se le ocurra además a cualquiera”. Suponemos que con cualquiera, Urbaneja se refiere a los redactores de la Constitución en cuyos principios se basa la ley, a los legisladores que la redactaron y a los jueces que velan por su cumplimento. Lo preocupante es que todo el sistema legal se basa en “ocurrencias” similares de estos “cualquiera”. Con lo que toda ley podríamos calificarla de “disparate”.

Finalmente resume de forma taxativa: “se trata de hacer información con libertad”. Sin comentarios por ahora. Analizaremos al final los derechos y libertades en materia informativa. Eso sí, aún podemos seguir presuponiendo nuestro derecho a la libertad de expresión abriendo la boca un poquito más.

Josep Carles Rius, decano del Colegio de Periodistas de Cataluña, resume la cuestión: “Esto en el fondo es crear un estado de excepción en un periodo determinado y en una democracia madura y consolidada como la nuestra pues no tiene ningún sentido”. Menos mal que al menos reconoce que este “estado de excepción” se produce sólo “en un periodo determinado”, con lo cual demuestra de paso el conocimiento del lenguaje propio de tan destacado periodista, y en concreto del término “excepción”. Lo que no demuestra tanto es el conocimiento jurídico de lo que supone la declaración del “estado de excepción”. Algo preocupante ya que, aunque los especialistas en conocer las leyes son los juristas y no los periodistas, estos últimos necesitan un conocimiento mínimo para informar de un tema tan importante y un conocimiento máximo si pretenden ser ellos los encargados de legislar, al menos en asuntos relacionados con la información, como se desprende de sus declaraciones anteriores.

En el fondo del asunto está una consideración restrictiva del derecho a la información. Una lectura que para nada es la que recoge el articulo 20 de la Constitución vigente ni ninguna de las leyes que lo desarrollan, aunque como vemos el punto de partida de estos argumentos es que son los periodistas -y no la ley, la ciudadanía, los políticos, los jueces u otras otrganizaciones e instituciones ajenas a la profesión- los únicos legitimados para interpretar este derecho.

Escondiendose en el derecho de los ciudadanos, niegan el derecho a los ciudadanos, defendiendo la necesidad de información plural, niegan el derecho a la pluralidad.

En la misma edición del telediario de TVE en la que se rechaza la obligación de bloques informativos que reflejen la pluralidad, al menos en campaña electoral, exigiendo que esta se ajuste a “critrerios periodísticos” dan paso a un bloque informativo sobre las elecciones europeas del 7 de junio. Al no estar aún en campaña electoral, no rige aún la ley denunciada que obliga a los medios públicos a establecer bloques electorales tasados para los partidos con representación. Una oportunidad de oro para comprobar la pluralidad informativa cuando los “criterios periodísticos” están libres de “imposiciones”, cumplimientos “a rajatabla” y “estados de excepción”.

Resultado de la pluralidad bajo “criterios periodísticos”:

Información sobre el PSOE = 55 segundos.

(Informan del vídeo electoral del PSOE y presentan unas declaraciones de Felipe González, anunciando además que hablará en el programa 59 segundos, también de TVE)

Información sobre el PP = 49 segundos.

(Informan sobre el mítin del PP y presentan unas declaraciones de José María Aznar)

Información sobre el resto de partidos = 0 segundos.

Absolutamente nada, ningún acto, ninguna declaración, ningún video, ningún anuncio de próxima intervención en algún programa, sólo se mencionan algunos y otros se reflejan en los gráficos que explican el funcionamiento de las elecciones, la formación de coaliciones y los escaños que corresponden a España. Muy plural, como vemos, y sin necesidad de imposiciones al excelente trabajo y profesionalidad de nuestros periodistas profesionales. (ver http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090520/telediario-2-20-05-09/509276.shtml?s1=programas&s2=&s3=)

Para acabar, que mejor que leer el artículo 20 de la Constitución vigente y el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos sobre el derecho a la libertad de expresión e información. Unos artículos que aún regulan estos derechos aunque quizás algún día sean derogados para ajustarse a los “criterios periodísticos” que se postulan como los únicos depositarios y guardianes de los mismos. Una lectura recomendada para cualquiera pero, especialmente, para el Consejo Informativo de TVE, la Asociación de Prensa de Madrid, el Colegio de Periodistas de Cataluña y el Colegio Profesional de Periodistas de Galicia. Me permito incluso, señalar en negrita algunas partes que parece que han escapado a sus “criterios periodísticos”.

Constitución Española de 1978

Título I, Capítulo II, Sección I, Artículo 20:

1. Se reconocen y protegen los derechos:

  1. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

  2. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

  3. A la libertad de cátedra.

  4. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Solo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Declaración Universal de los Derechos Humanos

Artículo 19:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

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El País censura al columnista Enric González por criticar a los dueños de la empresa

Viernes, 1 - Mayo - 2009 · Dejar un comentario

Esta es la noticia de Enric González debía haber salido el jueves, en negrita la frase motivo de la censura

Rodeados, ENRIC GONZÁLEZ

No he visto aún el arranque de Operación Triunfo, en Telecinco. En realidad, a la hora de escribir estas líneas (19.30 del miércoles), el cuerpo me pide que me abstenga. Pero cuando el hipotético lector tenga este periódico en las manos, o en la pantalla, las cosas habrán empeorado. Y yo, con toda probabilidad, me habré autolesionado con un electrodoméstico, con un televisor, concretamente. O sea, habré visto OT. Y habré asistido a la presentación de Ramoncín, paladín de la propiedad intelectual y de los derechos de autor, como miembro del ilustre jurado. Es de suponer que para entonces, mi mañana y su hoy, andaré aún peor de ánimo. Quién iba a decirle a uno que acabaría añorando a Risto Mejide.

Lo que puede ir mal, va mal. Eso ya lo sabíamos. Aun así, resulta difícil no apenarse ante el presunto fichaje de Francisco Rivera, también conocido como Kiko o como Paquirrín, por parte de Sé lo que hicisteis (La Sexta). La gracia de ese programa solía consistir en la aparente distancia con que se abordaban las monstruosidades televisivas: emitían trocitos de basura, pero era basura ajena, fenómenos frikis de otros espacios, de otras cadenas, y envolvían el producto con una ironía sarcástica. La incorporación del señor Rivera, como monologuista, aprendiz de monologuista o lo que sea, constituye un cambio cualitativo: Sé lo que hicisteis incorpora su propio monstruito. Si Ana Rosa Quintana tiene a Belén Esteban, ellos tienen al señor Rivera. Francamente, no creo que puedan reírse los unos de los otros. Si acaso, podrán comparar la magnitud de sus respectivas tragedias.Todo esto induce al pesimismo.

Uno lo ve todo negro. No quiero ponerme en lo peor, pero cualquier día, en cualquier empresa, van a rebajar el sueldo a los obreros para financiar la ludopatía bursátil de los dueños. Ya sé que exagero, que esas cosas no pasan. Pero antes tampoco pasaban cosas como la de Ramoncín y Paquirrín, y ya ven. Como decía Manolo Vázquez Montalbán, estamos rodeados.

Y esta es la crónica de lo sucedido escrita por Ignacio Escolar en Escolar.net

Esta columna de Enric González debía haber salido el jueves, pero la dirección de El País decidió no publicarla porque consideraba que hablar, aunque fuese en genérico, de la “ludopatía bursátil de los dueños” era un insulto a los propietarios del diario. Ese mismo día, la asamblea de trabajadores de El País se había mostrado en contra de bajarse el sueldo, una de las medidas que está discutiendo la empresa ante la crisis.

Hoy tampoco hay columna de Enric, ni tampoco saldrá su artículo en el suplemento de este domingo. Pero, según informan fuentes de este diario, Enric González volverá el lunes a su columna. Espero que por mucho tiempo.

http://www.escolar.net/mt/archives/2009/05/la-columna-que-el-pais-no-publico-a-enric-gonzalez-2.html

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Lo confieso: no soy estudiante

Viernes, 27 - Marzo - 2009 · Dejar un comentario

Ya es imposible ocultarlo por más tiempo. Las evidencias son claras. Las pruebas se acumulan en mi contra.

No, ni yo ni muchos de los que participamos en las protestas contra el Plan Bolonia somos estudiantes. Esta confesión no ha sido nada fácil. Durante algún tiempo hemos tratado de engañar a políticos, policías, voceros y articulistas de los medios y algunos rectores y cargos académicos. Infravaloramos su inteligencia pero evidentemente nos equivocamos. Ellos son más listos y por eso mandan. Realmente, después de confesar este engaño nos quedamos más tranquilos. Nuestra conciencia puede al fin estar en paz.

El primer paso es lo más dificil. Como los alcoholicos anónimos, hemos reconocido nuestro problema y ese ya es un gran paso para superarlo. “Hola, me llamo fulanito y NO soy estudiante”. Suspiro.

Reconocido el engaño la sensación de alivio me lleva a continuar confesando hechos que durante años he mantenido en secreto.

Me manifesté en varias ocasiones por la sanidad pública y no era médico, ni enfermero, ni siquiera estaba enfermo. Me manifesté contra la guerra de Irak sin ser iraquí y contra el genocidio palestino sin ser palestino. Me manifesté contra el paro teniendo empleo, precario, pero empleo. Me manifesté por el derecho a la vivienda sin vivir debajo de un puente. Protesté contra el racismo sin ser negro, chino, árabe, ni latino. Defendí los derechos de la mujer siendo hombre y participé en el día del orgullo gay pero, por ahora, siguo siendo heterosexual. Me indigné por los vertidos del Prestige y ni era gallego, ni pez, ni ave, ni molusco.

Mi falsedad ha quedado manifiesta. No lo haré más. Dejaré de manifestarme por nada que no me afecte de forma directa e individual.

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ABC de Madrid y ABC de Sevilla: Misma noticia, distinto titular

Lunes, 16 - Marzo - 2009 · Dejar un comentario

Hoy se ha acordado la cuantificación de la deuda histórica andaluza, el desfase entre el presupuesto que Andalucía ha venido recibiendo del Estado y lo que le corresponde según su población real.

El diario ABC recoge la noticia pero destaca la “sutil” diferencia entre el titular de su edición de Sevilla “Junta y Gobierno fijan en 1.200 millones la deuda histórica con Andalucía” y el titular de su dición nacional “Zapatero «regala» 1200 millones de deuda histórica a Andalucía”.

La información que luego incluye la noticia en ambas ediciones es casi una copia exacta, aunque con distinto orden en los párrafos. Pero el titular es muy distinto. Los mandamases de los medios corporativos saben muy bien que son los titulares los que marcan la línea editorial y lo que la mayor parte de la gente lee. Por ello corresponde a los jefes de redacción -y no a los periodistas encargados de redactar la noticia- fijar el titular de la misma. Obviamente esto no limita las “correcciones” que un jefe de redacción puede hacer a los textos de sus periodistas, pero fijar el titular y seleccionar las noticias es la forma más fácil de controlar la línea editorial sin necesidad de revisar el trabajo completo de sus periodistas. Estos tras un elaborado proceso de selección y víctimas de una autocensura bien interiorizada, rara vez comprometerán los objetivos -que no la objetividad- del medio en cuestión.

Así, en la edición andaluza de ABC el titular es bastante aséptico “Junta y Gobierno fijan en 1.200 millones la deuda histórica con Andalucía”. En esta noticia, en su edición digital, se incluye además una noticia relacionada: “Arenas afirma que Chaves no debe aceptar un talón de la ‘deuda histórica’ que es «un insulto a la dignidad» de Andalucía”. Aunque mi interpretación es totalmente subjetiva, se da a entender a los andaluces que la cifra marcada por Junta y Gobierno hubiera sido superior si Arenas gobernara defendiendo de verdad los intereses de Andalucía. Por supuesto no aceptaría este “insulto a la dignidad”.

Sin embargo la edición estatal tiene un titular mucho más sugestivo; “Zapatero «regala» 1200 millones de deuda histórica a Andalucía”. Ya no es la Junta y el Gobierno, sino Zapatero en persona, y la cantidad ya no es fruto de un acuerdo sino de un “regalo”. Por supuesto la protesta de Arenas, que con este titular vendría a exigir un “regalo” mayor, ya no aparece como noticia relacionada. Sólo se alude a él en las acusaciones por parte del gobierno andaluz de las «Mentiras y falsedades» del PP-A”. Mi interpretación, de nuevo subjetiva, es que el ciudadano de otras comunidades no verá de buen grado este “regalo”, fruto sin duda del capricho de Zapatero para premiar a su amigo de partido Cháves.

- Mi conclusión (¿tengo que repetir que subjetiva?) es que al ABC le interesa desgastar al PSOE (a mi también, que conste) en el Estado español pero que es muy consciente de que calificar de “regalo” el derecho a esa u otra cantidad no sería muy bien comprendido en Andalucía. En esta Comunidad no sólo presentan la noticia de forma positiva sino que resaltan la opinión del ilustre Javier Arenas de que esta cantidad no sólo no es un “regalo”, sino que es “«un insulto a la dignidad» de Andalucía”.

- Una segunda conclusión sobrepasa la subjetividad para entrar de lleno en el espacio de la especulación. ¿Cuantas informaciones sobre “regalos” a los vascos y catalanes presentarían este mismo agravio comparativo si existiera una edición del ABC en Bilbao o Barcelona?.

- La tercera conclusión es un consejo a los editores del diario ABC; No basta con modificar el titular.

Aunque su diario no se dirija a un público especialmente crítico, alguno de sus lectores podría hacer el sano ejercicio de la crítica a la información que recibe y, al leer el texto más allá del titular, descubrir como el PP de Andalucía no sólo no se opone a este “regalo” sino que exige mucho más.

En concreto el jefe de redacción de la edición estatal debería haberse molestado en suprimir no sólo la noticia de la opinión de Arenas, sino también las referencias indirectas a su postura en el texto de la noticia. Puestos a manipular, hagamosló de forma profesional.

Otro consejo es que se acuerden de Internet y de lo fácil que es hoy día acceder a la información de ambas ediciones. En este sentido recomiendo la posibilidad de investigar algún sistema que detectando las IP de los usuarios adapten la manipulación según el territorio.

ABC -el único diario centanario que sobrevivió al franquismo sin cambiar su línea editorial- tiene pese a su demostrada experiencia mucho que aprender aún para la manipulación perfecta. Dios (y el rey) quieran que dure otros cien años para lograr la excelencia manipulativa que tan cerca está de conseguir.

Enlace a las noticias referenciadas:

- ABC edición Madrid: “Zapatero «regala» 1200 millones de deuda histórica a Andalucía”

http://www.abc.es/20090316/nacional-nacional/zapatero-regala-1200-millones-200903161602.html

- ABC edición Sevilla: “Junta y Gobierno fijan en 1.200 millones la deuda histórica con Andalucía”

http://www.abcdesevilla.es/20090316/andalucia-actualidad/junta-gobierno-fijan-millones-200903161646.html

- Noticia relacionada en  ABC edición Sevilla:“Arenas afirma que Chaves no debe aceptar un talón de la ‘deuda histórica’ que es «un insulto a la dignidad» de Andalucía”

http://www.abcdesevilla.es/20090316/andalucia-actualidad/arenas-afirma-chaves-debe-200903161650.html

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TVE abre un “debate” sobre el Plan Bolonia

Jueves, 5 - Marzo - 2009 · Dejar un comentario

TVE presenta su campaña de legitimación del Plan Bolonia como un “servicio público”. Desde luego hacen un gran servicio a la defensa de los intereses del gobierno frente al creciente rechazo al Plan.

Una pequeña embarcación en las costas de Valencia donde unos estudiantes hacen prácticas de biología, la escenificación de un juicio en una Facultad de Derecho o la representación de una disputa familiar interpretada por estudiantes de sicología abren el reportaje de Informe Semanal sobre el Plan Bolonia. Estas imágenes resultan muy atractivas para cualquier estudiante. Lejos de la aburrida clase magistral la Universidad se presenta como unas entretenidas prácticas directamente vinculadas con la profesión soñada.

“Estudios ambientales con aulas en el mar, clases de derecho en salas de vistas…la adaptación de la Universidad Española al denominado Plan Bolonia está modificando los escenarios de la docencia en España.”

El reportaje lo deja claro, todo esto es gracias a Bolonia. Por si el valor de la imagen no fuera suficiente, diversos testimonios presentan las ventajas e inconvenientes del Plan. Eso sí, mientras que la voz en off y las imágenes destacan en todo momento las ventajas, los partidarios del Plan intervienen repetidas veces y sólo al final aparece algún testimonio en contra.

Los telediarios rescatan las mismas imágenes del reportaje -un corta y pega muy profesional- y a veces incluyen algún nuevo testimonio. Por supuesto, en general a favor, pero cuando hay alguno en contra no suelen ser de destacados docentes o ilustrados profesores e intelectuales, ni tampoco de estudiantes militantes, sino de estudiantes normales que defienden sus razones pero carecen de la habilidad expresiva tan importante en la televisión. Uno de ellos se queja de que no pueden estar todo el día haciendo prácticas. En el fondo se encuentra el problema de los impedimentos del Plan para permitir a los estudiantes de pocos recursos compatibilizar trabajo y estudios. En la forma -con su argumentación convenientemente cortada- parece que se confirma el tópico; los que protestan lo hacen porque no quieren esforzarse.

Frente a ellos, estudiantes entusiasmados con sus prácticas, muchos de ellos de universidades privadas. Jóvenes con talento e ilusión, deseando incorporarse al mundo laboral. Ellos son el futuro, los que protestan se aferran al pasado.

Una frase del reportaje debería llamar a la reflexión; “un proceso similar al del euro, pero aplicado al conocimiento”, valoremos ahora las ventajas que ha supuesto el euro para las clases trabajadoras y recemos por que el Plan Bolonia no sea “un proceso similar”.

TVE presenta estos reportajes y noticias como la materialización de su compromiso con el servicio público. Desde luego hacen un gran servicio, pero no al debate sino a la defensa de los intereses del gobierno frente al creciente rechazo al Plan.

Nada extraño en la profesionalidad de TVE. Una televisión en la que para trabajar la condición sine qua non es realizar el Master de TVE.

Resulta indigno ver como en cada telediario de TVE destacan las noticias sobre TVE. Promoción y publicidad de la propia cadena disfrazadas de información. La nueva serie de TVE, el estreno de la película coproducida por TVE, los premios recibidos por TVE, la audiencia de TVE, etc, siempre encuentran un hueco privilegiado entre todos los asuntos de interés general dignos de ser incluidos en la agenda de sus noticieros.

Para mayor descaro, TVE -una televisión pública- se permite el privilegio de criticar su propio estatus. El ejemplo más sangrante lo encontramos la semana pasada. Antes de dar paso a la información sobre las campañas electorales vasca y gallega, la presentadora informa de que los bloques dedicados a cada partido se ajustan al orden y a los tiempos dictaminados por el Consejo Electoral según los resultados de las pasadas elecciones. Tras ello se permite afirmar que TVE no está de acuerdo con este requerimiento ya que la información debe ajustarse a “criterios informativos”. No hay duda de que esos criterios supondrían surpimir toda información de los partidos minoritarios. ¿Quién es TVE para dictaminar que criterios debe seguir la información electoral?. Precisamente al ser una cadena pública corresponde a los poderes públicos y a la ley electoral regular este aspecto, que afecta incluso a las televisiones privadas. TVE tiene derecho a estar en contra, pero no tiene derecho a utilizar los recursos de todos para primar su opinión como ente corporativo.

Ayer mismo, TVE informaba de las pérdidas en su último balance económico. De nuevo aprovechaba para anteponer su opinión como ente. Destacaba como habían reducido gastos pero, por culpa de la obligación de reducir un minuto de publicidad, el balance era negativo. Luego destacaban como la TVE costaba menos a los ciudadanos que las televisiones públicas alemana, francesa o la del Reino Unido, sin mencionar para nada la restricción publicitaria de estas ni la calidad de televisiones como la BBC. TVE tiene razón en una cosa, para dedicarse a la telebasura, la manipulación, el corporativismo y la autopromoción, mejor sería que no hubiera límites a su financiación publicitaria, mejor sería incluso privatizarla por completo.

TVE no es por supuesto la única cadena con los defectos mostrados. Al ver a Susana Griso, como “periodista y madre” informarnos de las ventajas de Actimel, es pertienente preguntarse si ha recibido una compensación económica por ello y, siendo así, si es legítimo presentarse como “periodista” (lo de madre no lo discuto). Resulta también divertido ver cada vez que se publican los datos de audiencia como cada cadena destaca sus éxitos en tal o cual programa y parece que todas sean líederes indiscutibles. El problema es que TVE es pública y si sus directivos envidian la libertad de las cadenas privadas para hacer lo que les de la gana, que hubieran estudiado el Master de Antena 3.

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Alemania reivindica su “derecho a defenderse” del terrorismo sionista en Varsovia

Lunes, 5 - Enero - 2009 · Dejar un comentario

Varsovia, 1939 – Fuente: AGENCIAS

El portavoz del gobierno alemán, Joseph Goebbels, afirmó en rueda de prensa que Alemania no puede permitir que el terrorismo sionista en Varsovia continúe amedrentando al pueblo alemán. Se refería a los constantes ataques por parte de las milicias terroristas judías contra posiciones alemanas.

Goebbels criticó la “demagogia y la actitud antifascista” de algunos medios de comunicación y de los manifestantes radicales europeos que critican la intervención alemana en Polonia; “Alemania tiene derecho de defenderse”, dijo. Según fuentes alemanas durante los últimos días se han producido 23 ataques con piedras, bombas caseras y fusiles sobre territorio alemán “y nadie ha dicho nada”.

El canciller alemán, Adolf Hitler, advirtió por su parte de que la intervención alemana en Varsovia será “larga y difícil” y que las tropas alemanas desplegadas en misión de paz están dispuestas a dar una “solución final” al problema del terrorismo judío.

Alemania llamó a la comunidad internacional a apoyar la “guerra contra el terror”. Países como Italia, Japón y España han manifestado su apoyo al gobierno nazi. En palabras del presidente español, Francisco Franco, “el terrorismo sionista supone la mayor amenaza para el mundo y para los valores de libertad y humanidad occidentales”.

El gobierno alemán ha denunciado el apoyo y la connivencia de algunos Estados del llamado “eje del mal” como la Unión Soviética al terrorismo sionista. Según Hitler, “ninguna causa puede justificar el terrorismo”, el lanzamiento de piedras y cócteles molotov sobre los soldados alemanes por parte de los judíos de Varsovia suponen “un ataque frontal a los más intrincados valores de la cultura occidental”.

En referencia a la I Guerra Mundial, Hitler afirmó que “el sufrimiento del pueblo alemán sólo acabará cuando cesen los ataques terroristas” y reivindicó el derecho histórico del pueblo alemán sobre “la tierra prometida de Polonia”. Por último alabó “el valor de nuestros soldados y la fuerza moral de nuestras más profundas convicciones fascistas”.

Por su parte, los terroristas judíos calificaron de “gueto” la situación en Varsovia y justificaron los ataques indiscriminados contra los soldados alemanes desplegados en la zona.

La propaganda sionista llegó a calificar exageradamente de “genocidio” y “holocausto” la situación de los judíos y llamó “campos de concentración” a las prisiones alemanas donde están encarcelados los principales líderes del terrorismo sionista.

Los principales líderes de la comunidad internacional culparon a los judíos de Varsovia de haber provocado esta situación obligando a Alemania a intervenir y exigieron el alto el fuego por parte de las milicias judías y el reconocimiento de la superioridad de la raza aria como muestra de su voluntad para llegar a un final negociado del conflicto.

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El “efecto Chávez”: un peligro para la democracia

Jueves, 1 - Enero - 2009 · Dejar un comentario

La oposición venezolana, los gobiernos de las potencias capitalistas dominantes y los conglomerados mediáticos privados no paran de advertir sobre el peligro para la democracia que supone Hugo Chávez. Que hasta ahora el presidente venezolano haya respetado escrupulosamente los procedimientos de la democracia formal burguesa no significa que el “efecto Chávez” no conlleve serios riesgos para la democracia.

Venezuela no sólo ha respetado los procedimientos de la democracia formal sino que ha tomado algunas iniciativas para mejorar esa democracia limitada promoviendo mayores canales de participación y ha mejorado la igualdad social como base para un ejercicio real de los derechos democráticos.

Algunos datos pueden ayudar a comprender hasta que punto es democrático ese gobierno según los estándares que se aplican al resto del mundo. Desde 1998 Chávez se ha impuesto en todas las elecciones presidenciales y en el resto de elecciones salvo el referéndum constitucional de 2007. Tomando sólo los resultados de las elecciones presidenciales Chávez ha obtenido el respaldo del 62,46% de los votos en 1998, el 59,76% en 2000 y el 62,84% en 2006, además de superar un referéndum revocatorio en 2004 con el apoyo del 59,09%.

Para poder valorar correctamente estos datos, podemos compararlos por ejemplo con los resultados electorales en el estado español en periodos similares. Así en 1996 Aznar ganó con el 38,79% y en 2000, el año de la mayoría absoluta, con el 44,52%. Zapatero ganó en 2004 con el 42,59% y en 2008 con el 43,87%. Comparando los datos, el menor apoyo a Chávez en una elección presidencial (59,76% en 2000) supera al mayor apoyo en el mismo periodo en España, el 44,52% de la mayoría absoluta de Aznar y también al mayor apoyo conseguido por un presidente desde la transición, el 48,11% de Felipe González en 1982. Podemos seguir comparando por ejemplo con el 53, 02% de los votos obtenidos por Nicolás Zarkozy en 2007 o el 52% de Obama en 2008. Pero con estos datos es suficiente para aseverar que incluso en sus niveles más bajos de apoyo electoral, Hugo Chávez supera los mejores resultados de los presidentes de aquellos países que se presentan como paradigmas de la democracia.

Otro argumento esgrimido por la oposición ha sido la denuncia constante de fraude desmentida por todos los observadores internacionales y por una entidad tan poco sospechosa de parcialidad a favor de Chávez como el Centro Carter. Tras el fracaso de esta estrategia, la aceptación y participación de la oposición en el proceso sirve por sí misma para rebatir sus acusaciones.

El control de los medios de comunicación por parte del Gobierno es uno de los argumentos más ridículos teniendo en cuenta que la gran mayoría de medios venezolanos son acérrimos opositores, llegando incluso a protagonizar lo que Ignacio Ramonet calificó acertadamente de “golpe de Estado mediático”. Aún dando por verdadero ese falso dominio de Chávez sobre los medios, resultaría esperpéntico el agravio comparativo con Italia, donde casualmente el hombre más rico del país y cuya fortuna está basada en su emporio mediático, es calificado como ejemplo de la democracia y su legitimidad no genera la más mínima duda para los poderes dominantes.

En contraposición con otros presidentes, Chávez no sólo ha conseguido siempre unos mejores resultados electorales en un proceso limpio, sino que lo ha hecho teniendo en contra a los intereses de las grandes fortunas y los medios de comunicación que -permítanme la especulación-  quizás influyan en algo a la hora de inclinar la balanza en unas elecciones.

La democracia es mucho más que votar cada cierto tiempo, aunque ello es importante. Pero incluso limitándonos al recurso formal del voto, que duda cabe que tener la posibilidad de revocar lo decidido en las urnas mediante un referéndum es una medida que mejora un poco el sistema de democracia formal. Esta posibilidad fue incorporada por el gobierno venezolano y ha sido exportada a otros países como Bolivia en lo que algunos llaman “nuevo constitucionalismo latinoamericano”.

Así en 2004 esa posibilidad abierta por el gobierno chavista fue puesta en práctica por la oposición convocando un referéndum revocatorio en el que Chávez obtuvo la victoria por el 59,09% de los votos. Aún formando parte del mismo concepto de democracia formal, esta posibilidad no la tenemos en las flamantes democracias europeas o norteamericana. Pero -volviendo a especular- hubiera sido interesante ver los resultados que podría haber obtenido Aznar durante el comienzo de la guerra de Irak si hubiéramos dispuesto de ese recurso.

Por último se alega de forma desesperada que sí, que Chávez es muy democrático porque gana las elecciones pero que si las perdiera impondría su dictadura. Su única derrota desde 1998, la del referéndum constitucional de 2007 por una pequeña pero suficiente diferencia de votos contradice esta alarmada suposición. Se perdió el referéndum y la nueva Constitución quedó aparcada. Sobre si es legítimo volver a convocar un referéndum sobre ella o votar algunos de sus puntos, como la eliminación del límite de mandatos, puede haber debate. En principio lo primero ha sido descartado y lo segundo puede ser promovido por otras vías aunque siempre tendría que ser ratificado por un referéndum.

Comparado con el proceso de aprobación de la Constitución Europea, por poco acertado que pueda ser el intento de volver a someter a referéndum la reelección de Chávez, no deja de superar los niveles democráticos establecidos para el caso europeo. Recordemos por ejemplo como tras ser rechazado por Francia y Holanda, le cambiaron el nombre y decidieron no hacer más referéndum. Sólo la obligatoriedad de celebrarlo establecida en la Constitución irlandesa, evitó que la Constitución se aprobara sin realizar ninguna consulta. Ahora que los irlandeses la han rechazado, su gobierno se compromete a hacer que se apruebe y todos los líderes de la Unión divagan sobre lo poco democrático que resulta preguntar a los ciudadanos cuando ellos, que representan en sí mismos la sagrada democracia, ya han decidido.

Por último, desbordando el marco de la democracia formal burguesa, el gobierno de Venezuela ha tomado medidas de redistribución de la riqueza que ayuden a hacer real esa igualdad formal de los ciudadanos. Cabe señalar que entre los criterios de democracia defendidos por las potencias capitalistas, las condiciones reales de libertad e igualdad son totalmente descartadas y sólo cuentan los criterios legales y los derechos formales. Pero incluso así, parece ridículo pensar que estas medidas socaven la legitimidad democrática de un gobierno en lugar de reforzarla.

Podemos seguir aportando datos como que Venezuela es el país de América Latina en el que los ciudadanos se muestran más satisfechos con la democracia (7,6 puntos sobre 10 mientras la media para toda América Latina es de 5,5).

En definitiva se puede afirmar con rotundidad que, tomando los cánones dominantes de legitimidad democrática, el gobierno de Chávez no sólo es democrático sino que supera la legitimidad democrática de Europa o de Estados Unidos (por apoyo electoral, por canales de participación como los referéndum, por el respeto a las libertades civiles, por mejorar los requisitos reales de libertad e igualdad, por no deber nada al apoyo económico o mediático, por satisfacción de sus ciudadanos, etc).

Sin embargo, considero que realmente, el “efecto Chávez” supone un grave riesgo para la democracia.

En primer lugar porque si a pesar de ser un ejemplo de democracia (dentro de lo que hay, se entiende) se le impide asumir y ejercer sus poderes, como ocurrió con el intento de golpe de estado de 2002, es previsible que se genere un desencanto hacia el mismo modelo e idea de democracia. Si la democracia es la posibilidad de elegir sólo lo que le interesa a los poderes dominantes, entonces no vale la pena luchar por ella.

Soy partidario de no dejar que el poder acapare para sí la idea de democracia que ha sido fruto de intensas luchas populares y obreras a lo largo de los siglos. Que no sea suficiente el respeto a algunos principios democráticos elementales no debería significar que no sea necesario respetarlos. La liberación del pueblo debe contar con el pueblo y convencer debe ser la única forma de vencer. Pero si aún respetando escrupulosamente esos principios se impide tratar al menos de cambiar en algo las cosas (no creo que lo de Venezuela sea para nada una “revolución”) significará que la democracia es sólo una trampa o una careta para tratar de legitimar el dominio de facto.

Existe otro peligro. Aunque me consta que Chávez hasta ahora ha respetado esos principios, podría ser que como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia sea uno más de los que traicionando esos ideales establezca un régimen autoritario. Si es así yo estaría en contra pero ¿cómo puedo saber si realmente esto sucede?

Han sido tantas las advertencias sobre el autoritarismo de Chávez, tantas veces ha sido calificado de dictador, tantas alarmas se han encendido que, como en el cuento del lobo, si algún día el lobo realmente ataca seré muy reticente a darle credibilidad. Sin tener por qué dudar de las informaciones independientes que podemos encontrar en los medios libres, temo que la necesidad imperiosa de contrarrestar la manipulación de los medios privados pueda nublar el juicio objetivo de los defensores del chavismo. Si esto sucediera, estaríamos totalmente indefensos a la hora de valorar la democracia venezolana.

Si hasta ahora el “efecto Chávez” no supone un peligro para la democracia, podemos decir que si que hay un grave riesgo por parte del “efecto anti-Chavéz”. No sólo en Venezuela se advierte ese riesgo. El ataque a Gaza como castigo al pueblo por hacer que Hamás ganara las elecciones, la llegada de la “democracia” a Irak o Afganistán a base de bombardeos, la cansina repetición del término por parte del único cargo no electo del estado español, o por parte de personajes tan autoritarios como Bush, Aznar, Zarkozy, etc, contribuyen a desprestigiar la idea de democracia.

Los que realmente creemos en ese ideal más allá de sus formas limitadas actuales no debemos caer en confundir “su” democracia con la idea misma. Una conquista del pueblo, de los trabajadores y trabajadoras, de los movimientos sociales que, aunque imperfecta, limitada, manipulada y traicionada por el poder dominante, nos corresponde y debemos defender, mejorar y hacer realidad.

Ni siquiera Venezuela encarna ese ideal, sólo supone un pequeño paso adelante. Por eso debemos estar atentos para mantener el espíritu crítico y, ni dejar que Chávez encasille la democracia en un cajón un poco más amplio, ni dejar que el poder nos haga perder toda esperanza en la posibilidad de un cambio que ilustre la idea de “todo por el pueblo, pero con el pueblo”.

Desgraciadamente, ya hay medio mundo que cuando escucha la palabra democracia baja a los refugios antiaéreos.

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Definición de terrorismo

Martes, 30 - Diciembre - 2008 · Dejar un comentario

El uso del término “terrorismo” por parte del poder forma parte de una batalla dialéctica con fines ideológicos que no se ajusta a criterios racionales y objetivos.

Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, terrorismo es:

1. Dominación por el terror.

2. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

3. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

Según el diccionario el “terrorismo” se definiría por su finalidad de causar terror, definición avalada por la propia raíz de la palabra.

Sin embargo, el uso de la definición de terrorista aplicado a distintas situaciones reales por parte de los poderes políticos y mediáticos, y por ende en el acerbo popular, denota una clara desviación semántica.

Numerosos ejemplos ilustran el uso desproporcionado y partidario del término terrorista. Entre los más destacados se encuentra la denominación de “terrorismo” aplicada a las acciones armadas palestinas, mientras las acciones por parte del Estado de Israel son definidas como “intervención militar”.

En principio esta diferencia en la denominación no debería tener importancia, pero la enorme carga semántica y los valores e ideas asociados al término “terrorismo”, en contraposición con los asociados a una “intervención militar” evidencian la importancia de la definición.

Así, el “terrorismo” de define por su finalidad de causar terror, se le asocia un objetivo civil, la cualidad de indiscriminado o su ejecución por parte de exaltados radicales.

Por su parte, la “intervención militar” se presupone sujeta a derecho, a normas, con una finalidad útil e incluso humanitaria, defensiva, dirigida hacia objetivos militares y practicada por Estados en el marco de la legalidad internacional.

Estas definiciones tan divergentes no se ajustan para nada a la realidad. Podemos calificar las acciones de Israel como puramente terroristas (ataque a civiles, indiscriminados, objetivos claros de causar terror y amedrentar a la población Palestina, ejecutados por políticos y militares exaltados…)

¿Cuáles son entonces las características que definen el “terrosismo” según los criterios mediáticos y políticos dominantes? Quizás una definición propia y personal, madurada a lo largo de los años y escudriñada en base a distintas experiencias, pueda resultar más útil, si no para saber que es “terrorismo”, sí al menos para prever a que situaciones se aplicará ese término por parte de los poderes dominantes.

- En primer lugar, el “terrorismo” nunca es practicado por Estados. Así podemos ver que independientemente del respeto al derecho internacional, cuando EE.UU. atacó Irak, primero se denominó el conflicto como “guerra”, ya que se enfrentaba al Estado iraquí. Una vez desmantelado el gobierno, los ataques a las tropas de EE.UU. pasaron a denominarse ataques “terroristas”.

- En segundo lugar, el “terrorismo” se caracteriza según esta versión por el uso de armas a pequeña escala, aunque puedan causar graves daños.  Derivada de la condición anterior, se excluyen de la definición de “terrorismo” los ataques indiscriminados si estos se llevan a cabo utilizando tanques, misiles, aviación, buques de guerra y otras armas bélicas que por lo general son monopolio de los ejércitos estatales.

- Por último, la denominación de terrorismo queda intrínsecamente descartada de cualquier acción armada por parte de las potencias occidentales que dominan el mundo. Aunque no se haya dado el caso, es previsible pensar que aún incumpliendo los dos requisitos anteriores, un ataque por parte de Irán, Venezuela, Cuba, Corea del Norte u otros Estados del “eje del mal” sería calificado de ataque “terrorista” a pesar de ser perpetrado por un Estado o usar un ejército formal y armas a gran escala.

Estas tres condiciones pueden servir, mejor que la definición literal de cualquier diccionario, para prever que ataques serán calificados de “terrorismo” y cuales no pasarán de la indulgente definición de “intervención armada”.

Realmente, si limpiamos el término de connotaciones añadidas, podemos inscribir el “terrorismo” en el abanico de las estrategias de lucha armada. Sería así un paso más en la evolución que va desde la guerra de frentes hasta la táctica guerrillera. Históricamente, la táctica guerrillera ha sido usada en situaciones de clara desventaja frente al enemigo utilizando ataques rápidos, esporádicos, a pequeña escala y descentralizados. Tras la guerra contra la invasión napoleónica, la guerrilla se popularizó y se extendió por todo el mundo. Al ser especialmente apropiada en situaciones de inferioridad frente a un ejército poderoso, numerosas guerrillas con el apoyo de la población civil protagonizaron liberaciones nacionales, revoluciones y respuestas a invasiones por todo el globo. El “terrorismo” -sin connotaciones- no es más que una vuelta de tuerca en la descentralización de la lucha armada.

Cabe decir que ninguna táctica militar empleada -intervención del ejército, guerrilla o terrorismo- está asociada a un nivel determinado de moralidad. Tan moral o inmoral, según las circunstancias (como la defensa propia, la legitimidad de la lucha, etc.) puede ser el ataque de un ejército, una guerrilla o un ataque terrorista. Aunque en principio ninguna de estas tácticas parezca la mejor forma de solucionar los problemas del mundo.

Toda esta problemática del uso y el abuso del término “terrorismo” no es más que el resultado de una guerra dialéctica librada por el poder en todos los frentes. Igual que con el “terrorismo”, la utilización de términos con una clara finalidad ideológica abarca otros ámbitos de la realidad.

La definición de “beneficios empresariales” frente a “costes laborales”, cuando esos “beneficios” suponen un coste para la mayoría trabajadora y esos “costes” suponen el principal beneficio para las masas asalariadas. La exclusión de gobiernos que ateniéndose escrupulosamente a los requisitos de la democracia burguesa son tachados de dictatoriales simplemente por ir a contracorriente de los poderes dominantes (Venezuela, Bolivia, etc). Los “ejércitos de paz” como ejemplo de contradicción intrínseca en los términos. El uso del eufemismo “liberalización” por “privatización”. La asociación automática de “libre mercado” y “democracia” (obviando ilustres ejemplos como las dictaduras chilena, argentina, etc, así como gran parte de los regímenes políticos actuales). Son estos sólo algunos ejemplos del poder del uso del lenguaje con fines ideológicos.

La batalla semántica, tanto por su importancia como por la propia belleza de una guerra cuya únicas armas son las palabras, es vital para los movimientos que cuestionan el statu quo. A veces se consiguen algunas victorias; en Irak se ha sobrepuesto la denominación de “tropas de ocupación” sobre el intento de denominarlas como “los aliados” y mayoritariamente se denomina “insurgencia” o “resistencia” iraquí a lo que se trató de encuadrar simplemente como “terrorismo”.

Pero quedan muchos frentes abiertos. Propongo que exijamos libertad para los “secuestrados” de Guantánamo en lugar de utilizar términos como detenidos o presos, ya que han sido puramente secuestrados, sin respetar ninguna legalidad.

Y lo que está haciendo Israel en Gaza es “terrorismo”, el apellido “de Estado” no aporta nada nuevo y sólo parece introducir una distinción entre estos ataques y los recientemente producidos en Bombay, cuando los primeros  superan ampliamente el número de bajas.

En realidad, la mejor opción sería atenerse a la definición de “terrorismo” como estrategia armada evitando las connotaciones asociadas (lo cual no quiere decir que se evite juzgar moralmente estas acciones según sus circunstancias, al igual que habría que hacerlo con las “intervenciones armadas”). Pero siendo realistas es ya imposible desligar la sintaxis de la semántica asociada al término. Así que lo mejor será aplicarlo al “terrorismo” Israelí o Norteamericano como se merece.

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Comprar no es gastar, es compartir

Lunes, 29 - Diciembre - 2008 · Dejar un comentario

Las últimas palabras del 37 Congreso federal del PSOE -justo antes del canto de La Internacional- fueron las pronunciadas por Zapatero “…conviene que consumáis”.

Tras este llamamiento…

“¡Arriba, parias de la Tierra / en pie, famélica legión / atruena la razón en marcha / consumir es lo mejor!”    El último verso no ha sido aún modificado, pero no pasará del 38 congreso sin que se apruebe la enmienda que actualice el himno socialista.

Ahora, la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía nos deleita con una nueva campaña de publicidad institucional con el lema “Comprar no es gastar, es compartir”. Un llamamiento a la solidaridad, uno de los valores clave del socialismo.

Frente al egoísmo de aquellos que se resisten a consumir, los socialistas alaban la actitud solidaria de las miles de personas que, anteponiendo los más altos ideales a la pueril actitud egocéntrica, se agolpan entusiasmadas ante las puertas de El Corte Inglés.

En sus caras puede verse la enorme satisfacción de quien hace una buena obra. Sólo comparable al entusiasmo de los voluntarios de una ONG. Algunos incluso, refiriéndose a los agradecidos dependientes, sueltan aquello de “recibimos mucho más de lo que nosotros damos”, y viendo los precios rebajados de algunos artículos, quizás no les falte razón.

El llamamiento socialista obtiene una amplia respuesta por parte de una sociedad que siempre se ha mostrado enormemente solidaria. Aunque algunos destacan por su fervor y comparten hasta dejar en rojo sus tarjetas de crédito. Otros tienen en sus cuentas un alto saldo de solidaridad en potencia y sin necesidad de gastarlo por completo se postulan como el mejor ejemplo de abnegación por volumen de compra.

Ojalá todos siguiéramos el ejemplo. Pero a pesar del egoísmo de algunos -como los millones de pobres del planeta que no “comparten” nada- algún día estas almas caritativas consumirán todos los productos, todos los recursos y todas las riquezas del planeta. Será un mundo mejor, un mundo compartido y consumido por completo.

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